27 de abril, 2026.- El glaciar Echaurren Norte, caso emblemático en glaciología andina, ha disminuido su superficie en un 65% desde 1955.
Un equipo académico liderado por el Dr. James McPhee (Ingeniería Civil UCHILE), describió un "retroceso frontal, adelgazamiento superficial, cobertura progresiva de detritos y fragmentación" en un artículo breve (Letter) publicado a fines de marzo en la prestigiosa revista Annals of Glaciology.
El glaciar Echaurren Norte aporta agua a la cuenca del río Yeso (Región Metropolitana), y es una de las pocas masas de hielo de nuestro país que ha contado con un monitoreo permanente desde la década del setenta.
Junto con el glaciar Zongo (Bolivia), el Echaurren Norte es uno de los dos únicos "glaciares de referencia" a nivel mundial en Sudamérica. Esto significa que sus datos son la base que utilizan científicos de todo el planeta para verificar modelos sobre la pérdida de masa glaciar y su impacto en el alza del nivel del mar.
El trabajo documenta los cambios en el “balance de masa” del glaciar entre 1955 y 2023. Si a inicios de las mediciones la masa de hielo abarcaba 0,52 km2 (un poco más grande que la superficie del Vaticano), el aumento de la temperatura lo ha fragmentado a lo largo del tiempo. Hoy solo quedan tres pequeñas unidades de hielo que suman apenas 0,18 km2, equivalente a 18 canchas de fútbol.
Lo más alarmante para los investigadores es que ya no existe "hielo limpio" visible en su superficie, ya que el glaciar ha pasado a ser un cuerpo cubierto de rocas y sedimentos provenientes de las laderas erosionadas que lo rodean. Esto actúa como un manto que modifica fuertemente el intercambio de energía entre el hielo y la atmósfera.
La degradación del glaciar Echaurren Norte se explica en una combinación de tres factores climáticos que han golpeado a la Región Metropolitana en los últimos años:
El estudio resultante es un homenaje a las decenas de técnicos y científicos que han trabajado por décadas en el monitoreo del glaciar Echaurren Norte, entre los que se incluyen a distinguidos glaciólogos, geólogos, hidrólogos y nivólogos de la Universidad de Chile, como es el caso de Cedomir Marangunic, Javier Narbona, Jorge Quinteros (QEPD), entre tantos otros.
Tras la gran sequía de 1968, las autoridades chilenas comprendieron que los glaciares no solo eran paisajes hermosos, sino bancos de agua de suma importancia para la seguridad hídrica de la zona central de Chile.
Así nació uno de los programas de monitoreo más importantes y extendidos del Hemisferio Sur, con especial foco en el glaciar Echaurren Norte, fuente de agua para la cuenca del río Maipo, la cual abastece de agua a la RM.
A mediados de los años setenta, todas las mediciones en los niveles de agua se realizaban a caballo, a pie o en bote, mediante la instalación de estacas para medir manualmente la variación de las aguas y el hielo.
Actualmente, estas mediciones se realizan mediante tecnología satelital y LiDAR (que crea mapas en 3D del glaciar con precisión milimétrica). Este fue el caso del artículo en cuestión, el cual utilizó imágenes satelitales, fotografías aéreas y bases de datos de la Dirección General de Aguas (DGA).
Publicado el lunes 27 de abril de 2026