Descubrir cómo se formó una zona geográfica depende de cosas tan fundamentales como la interpretación correcta de las estructuras, del uso adecuado de una brújula o de un buen esquema realizado en terreno.
26 de mayo, 2026.- La memorista Josefina Farías, de pie sobre un peñasco de la Formación Los Molles, en la costa de Coquimbo, desea aligerar el ambiente con un chiste: "'Cuatro geólogos analizan una roca. ¿Cuántas rocas hay? Cuatro'".
Junto a ella, un pequeño grupo de estudiantes de primer año de la especialidad de Geología UCHILE se rompe la cabeza para describir las rocas que tienen en sus manos. Es la primera vez que lo hacen y el chiste sirve para graficar que la Geología es, ante todo, una ciencia de interpretación…
A mediados de mayo, 23 jóvenes recién llegados al Departamento de Geología desde el Plan Común de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas UCHILE visitaron la costa de Coquimbo en el marco del terreno del curso Geología General - otoño 2026 y descubrieron el desafiante arte de la interpretación en el mundo de las geociencias.
Premunidos de casco, chaleco reflectante, martillo geológico, brújula y libreta de terreno, los estudiantes visitaron la Formación Los Molles, el Complejo Metamórfico Choapa y las formaciones Arrayán y El Quereo para poner a prueba sus conocimientos y descubrir algo más sobre la Geología de la región costera del Norte Chico de nuestro país.
En tres días (13-15 de mayo), los jóvenes "buscaron descifrar el idioma de las rocas y conectar la teoría de la sala de clases con los procesos que dieron forma al continente americano", explica Fernando Poblete, académico del Departamento de Geología UCHILE a cargo de la actividad.
En solo 80 km de litoral, la costa de Coquimbo es sumamente atractiva para estudios geológicos por la variedad de sus estructuras. La zona ha sido recorrida, estudiada e interpretada desde la década de los sesenta, con varios de nuestros próceres (Reynaldo Charrier y Sofía Rebolledo, entre otros) con trabajos a su haber.
Las rocas de estas latitudes nos cuentan la historia de la formación de nuestro país, cuando este lado del mundo era el margen occidental de Gondwana, supercontinente que estaba formado por Sudamérica, África, Australia y Antártica.
Las rocas del Complejo Metamórfico Choapa, por ejemplo, revelan que la subducción que hoy conocemos en el borde occidental del continente Sudamericano ya ocurría en el periodo Carbonífero, hace 340 millones de años. En tanto, la Formación Los Molles expone rocas sedimentarias marinas del periodo Triásico, que, con sus estructuras sedimentarias y fósiles, nos hablan de depósitos acumulados en una cuenca marina perdida en el pasado.
En esta salida a terreno, los jóvenes aprendieron a utilizar instrumentos de seguridad y orientación, a elaborar sus notas con enfoque científico, a usar la literatura para interpretar la geología de la zona y reconocer una gran variedad de rocas sedimentarias y metamórficas en el camino.
Durante el día recopilaron información, y durante la noche la ordenaron, analizaron y presentaron de forma sintética frente a sus compañeros y profesores.
Es aquí, en el llamado Trabajo de Gabinete, donde los estudiantes aplican su criterio y conocimiento para contarnos la historia geológica de la zona deducida a partir de las observaciones diurnas… Pero es también el momento en que afloran las primeras discrepancias de interpretación.
"¿Qué viene primero? ¿La capa de lutita o la capa de arenisca? ¿Dónde está la base y el techo?", pregunta el profesor. El grupo de acá se inclina por la lutita, pero el de más allá apuesta por la arenisca. Se produce un acalorado debate.
Cada uno defiende su posición.
Al final, reconocer el orden de las capas sedimentarias depende de cosas tan fundamentales como la interpretación correcta de una estructura sedimentaria, del uso adecuado de una brújula o de un buen esquema realizado en terreno.
La noche es larga y la discusión se extiende. Lección aprendida.
"Algunos grupos tenían distintos datos de mediciones", dice el estudiante Vicente Ruiz Arregui. "Se generó una discusión sobre el orden cronológico de los procesos", agrega. "Lo más desafiante [del terreno] es el hecho de conectar todas las cosas y poder crear una historia de lo que [geológicamente] pasó", reflexiona la estudiante Isidora San Martín Madrid.
"La Geología es una ciencia histórica e implica que los Geólogos y Geólogas de la UCHILE deben desarrollar una base de conocimiento robusta para llegar a conclusiones satisfactorias", dice el profesor Poblete.
Son casi las once de la noche. Los estudiantes llegan a consenso y concluyen que la lutita va primero. Mañana habrá una nueva oportunidad.
Mientras, Josefina ríe de última.
Rodrigo López Arce, periodista Geología UCHILE
Publicado el martes 26 de mayo de 2026