El último sismo en la falla Cariño Botado ocurrió hace miles de años… ¿Significa eso que podemos obviar el peligro sísmico?
09 de septiembre, 2026.- Un grupo de estudiantes de postgrado y académicos visitó la falla Cariño Botado a fines de agosto. Son nueve estudiantes y tres académicos, casi todos ingenieros e ingenieras. La ingeniería está tan habituada a hablar del tiempo en términos de años o décadas que cuando Luisa Pinto, geóloga, les dice que el último movimiento de la falla ocurrió posiblemente hace ocho mil años, reina el desconcierto.
El concepto de "tiempo" es una de las tantas diferencias entre geólogos e ingenieros, pero de congeniar ambas visiones depende en gran medida la seguridad de las obras civiles. Todas las construcciones del mundo están asentadas sobre una corteza terrestre que ha experimentado millones de años de deformación, por lo que conocer ese historial es clave para ingenieros y ciudadanos.
El grupo pudo comprobarlo el pasado lunes 31 de agosto en la precordillera de Valparaíso, una zona en calma aparente, pero donde se pueden observar varias evidencias de deformación en el pasado geológico.
La precordillera de Los Andes, San Felipe y Putaendo está dominada por el Sistema de Fallas Pocuro (SFP), el rasgo morfoestructural y tectónico más importante de esta zona del país, ya descrito por nuestro Profesor Emérito Luis Aguirre Le-Bert en la década del sesenta. La SFP cuenta con varias fallas geológicas activas en su entorno, siendo la falla Cariño Botado la más relevante de este lugar.
La profesora Pinto dice que el último sismo ocurrió aquí en una ventana de tiempo que abarca los últimos 8.000 y 2.500 años, y de eso dan cuenta los "sedimentos deformados" en el sector Llano Norte, en la comuna de San Esteban. La lógica de la geología y la física dice que los sedimentos se depositan de forma casi horizontal, pero aquí aparecen en un ángulo de 40°, inclinados hacia la depresión Los Andes-San Felipe, lo que demuestra que fueron deformados por una fuerza tectónica… la falla Cariño Botado. Los últimos trabajos sobre la geología de esta zona fueron publicados por Luisa Pinto y su grupo de colaboradores el mes pasado. Y en 2021, la estudiante Ángela Said publicó un mapa geológico de la precordillera de Valparaíso en el marco de su memoria de título, el cual fue utilizado como referencia en esta experiencia de terreno.
Esta información, que puede parecer anacrónica para la ingeniería, termina siendo crucial, según nos dice el profesor Pablo Heresi, del Departamento de Ingeniería Civil UCHILE. "Nosotros usamos muchos de los análisis de la geología, por lo que no podemos dejarla de lado. Es importante considerar el punto de vista de los geólogos y las geólogas en el problema de los terremotos", dice.
La profesora Pinto añade: "Los geólogos podemos levantar la geología de una zona, pero no dominamos el efecto que la geología puede tener en la población. Los ingenieros que trabajan en el ámbito de la amenaza sísmica tienen ese conocimiento, saben los riesgos que implica".
Los ingenieros trabajan con dos modelos para estimar la ocurrencia de los sismos: uno probabilístico (¿cuál es la probabilidad de que ocurra y genere una intensidad determinada?) y uno determinístico (¿qué pasa si efectivamente ocurre?). Ambos modelos podemos llevarlos a la realidad concreta de la precordillera de Valparaíso: si el registro geológico dice que el último terremoto en la falla Cariño Botado ocurrió hace miles de años, ¿significa eso que podemos simplemente obviar el peligro?
Por supuesto que no. Eduardo Miranda es académico de la Universidad de Stanford, y como colaborador internacional, acompañó al profesor Heresi y sus estudiantes en esta visita de terreno. El profesor Miranda nos cuenta que las fallas geológicas son una preocupación en California, dado que esa zona del mundo ha sufrido dos sismos corticales en los últimos 50 años (1971 y 1994). "Por más análisis de peligro sísmico que había, estas fallas no estaban consideradas y eso causó muchos daños", dice. “Hay muchas fallas que no se han movido o tienen periodos de recurrencia muy grandes. Esas son las más problemáticas porque aquellas que han estado atoradas pueden dispararse de un momento a otro”, añade.
En Chile, el problema de las fallas geológicas marcó un hito el pasado 10 de agosto, con la publicación de un decreto del Ministerio de Vivienda y Urbanismo que declaró oficial la norma NCh433:2026 sobre diseño sísmico de edificios. De los cambios introducidos, aquellos relacionados con la construcción en las inmediaciones de fallas activas conocidas son las más relevantes: la norma reconoce la existencia de estas fallas y la construcción sobre ellas requerirá estudios adicionales para estimar las demandas sísmicas. El profesor Heresi fue, de hecho, uno de los autores de estos cambios normativos.
En nuestro país se han identificado casi mil fallas activas o potencialmente activas, lo que hace necesario un mayor conocimiento de estas estructuras por parte de la ciudadanía. Con este fin, fue creado el proyecto FASE (Fallas Activas, Sismicidad y Educación) por un grupo académico de la FCFM-UCHILE en el que participan geocientíficos (geólogos, geofísicos, geógrafos) e ingenieros. Luisa es la investigadora principal y nos cuenta que "la idea del proyecto es llevar el conocimiento sobre las fallas activas y la sismicidad a la comunidad". La ingeniera en prevención de riesgos Carolina Henríquez acompañó al grupo académico en esta visita a terreno. Es residente de San Esteban y un importante nexo con la comunidad local. Gracias a ella, los habitantes de San Esteban han podido conocer la realidad geológica de la precordillera de Valparaíso. "Para mí es un privilegio recibir a investigadores e ingenieros, quienes aportan todo el conocimiento en relación a estos fenómenos naturales".
Felipe Villena es estudiante de postgrado del Departamento de Ingeniería Civil y destaca la importancia de esta experiencia de terreno: "como futuros profesionales vamos a tener la responsabilidad de comunicar este conocimiento a la comunidad de manera clara y responsable. En definitiva se trata de seguir aprendiendo para tomar mejores decisiones frente al riesgo sísmico y así poder contribuir a la seguridad y bienestar de las comunidades". Concuerda con ello la estudiante de postgrado Maria Daniela Aroca: "como ingenieros civiles, la información geológica de fallas nos permite tomar mejores decisiones, tanto para diseños estructurales y geotécnicos como para decisiones de planificación comunitaria".
Actualmente, los vínculos entre la UCHILE y la comuna de San Esteban están formalizados en un acuerdo firmado en 2024, destinado justamente a traspasar el conocimiento científico a la población.
Publicado el miércoles 9 de septiembre de 2026