21 de enero, 2026.- Hace tres siglos, la tecnología de los molinos de viento utilizaba tres elementos químicos (carbono, calcio y hierro). Hace poco más de cien años, el motor de combustión requería del uso de al menos veinte. Hoy, de los 83 elementos de la tabla periódica, por lo menos 70 se encuentran en los teléfonos inteligentes y vehículos eléctricos.
Dentro de esta categoría entran las tierras raras, conjunto de elementos químicos notablemente escasos en la corteza de la tierra, que se han vuelto esenciales en nuestra sociedad y economía modernas. Se les encuentra en casi todos los aparatos que usamos día a día, televisores de pantalla plana, baterías inteligentes, lámparas fluorescentes compactas, teléfonos móviles, unidades de disco, vehículos eléctricos y turbinas eólicas.
El año pasado, el Dr. Martin Reich, académico del Departamento de Geología, publicó en co-autoría un interesante paper sobre los minerales críticos para la transición energética, donde menciona la importancia de las tierras raras. En esta nota ofrecemos un resumen de este ese apartado.
Las tierras raras comprenden 17 elementos químicos como el lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio (todos pertenecientes al grupo de los elementos lantánidos), además de escandio e itrio. Las propiedades del escandio difieren significativamente del resto de las tierras raras, por lo que la mayoría de la literatura especializada lo excluye, centrándose en los lantánidos y el itrio.
Tal como su nombre lo indica, las tierras raras presentan una muy baja abundancia en la corteza terrestre y, según su estructura electrónica, se dividen entre elementos más ligeros y otros más pesados. El límite entre ambos grupos se sitúa, en general, entre el europio y el terbio, aunque esta línea divisoria puede variar.
Debido a sus propiedades específicas (luminiscencia, almacenamiento de hidrógeno, estabilidad térmica, conductividad eléctrica y propiedades magnéticas además de ópticas), estos elementos son importantes en metalurgia, petróleo, textiles y agricultura.
Sus propiedades magnéticas únicas mejoran la eficiencia y la potencia de los motores en los vehículos eléctricos. Cada vehículo eléctrico contiene unos 1,5 kg de tierras raras (con el neodimio aportando cerca de 600 gr), por lo que la demanda de estos minerales ha generado preocupación sobre su disponibilidad futura.
Al menos 250 minerales de la Tierra contienen tierras raras, pero solo una docena de ellos se consideran económicamente viables para su extracción. Los más importantes son el fluorocarbonato bastnäsita y los fosfatos monacita y xenotima, los cuales son subproductos comunes en minas de oro, ilmenita, rutilo, casiterita y circón. Los principales depósitos de tierras raras son:
La producción de tierras raras está dominada por China (aprox. 60 % del suministro mundial), seguida de EE.UU., Myanmar, Australia, Tailandia, India y Rusia. Las reservas mundiales contienen 110 millones de ton de óxido de tierras raras equivalente. La producción en 2023 fue de 350 mil toneladas.
Se prevé que la demanda de neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, aumente desde 93 mil toneladas en 2023 a 169 mil toneladas en 2030 y 2040, impulsada en la producción de imanes permanentes para vehículos eléctricos y turbinas eólicas. El neodimio puede enfrentar riesgos de suministro debido a la creciente demanda de estas tecnologías, el reciclaje limitado y los posibles déficits de producción.
Las tierras raras son minerales críticos, esenciales para las economías modernas y las tecnologías emergentes. Estos elementos, a menudo expuestos a restricciones de suministro, surgen como componentes cruciales para el desarrollo sostenible, la estabilidad de la cadena de suministro y una columna vertebral de diversas industrias del siglo XXI (electrónica, telecomunicaciones, energías renovables, transporte).
Las tierras raras, así como el resto de los metales relacionados con la energía (cobre, cobalto, níquel, litio y tierras raras), son esenciales para las nuevas tecnologías e impulsarán los esfuerzos de exploración minera durante este siglo.
Publicado el miércoles 21 de enero de 2026